Socioeconómico · Actualizado hace 6 h

Macrogranjas familiares y crisis hídrica en un municipio zaragozano

Un diputado del PP intentó tramitar la licencia de cuatro explotaciones en terrenos de su familia

Macrogranjas familiares y crisis hídrica en un municipio zaragozano

Ilustración editorial de Sin Filtro — sin fotografía libre de derechos disponible para esta noticia.

El Ayuntamiento de Codo suspendió temporalmente la declaración de interés público de cuatro macrogranjas porcinas después de que el alcalde y diputado nacional, Raúl Cuevas, rectificara su participación inicial. Las instalaciones consumirían 100 millones de litros anuales en un municipio que lleva tres años sin agua potable.

El Ayuntamiento de Codo, en la provincia de Zaragoza, ha tenido que suspender de forma temporal la declaración de interés público de cuatro macrogranjas porcinas. La decisión llega tras una rectificación del alcalde, Raúl Cuevas, quien además ejerce como diputado del Partido Popular en el Congreso y que inicialmente había votado a favor de los proyectos a pesar de que tres de las instalaciones se proyectan sobre terrenos pertenecientes a su madre y a un tío.

El conflicto estalló cuando el único concejal socialista del municipio, Juan Villuendas, impugnó el acuerdo adoptado en un pleno extraordinario celebrado el pasado 4 de septiembre. El edil denunció la evidente existencia de intereses familiares directos que obligaban al alcalde a abstenerse, una advertencia que fue ignorada en un principio hasta que la intervención de la secretaría municipal forzó una resolución de Alcaldía el 25 de septiembre para apartar a Cuevas del procedimiento.

La controversia urbanística y de gobernanza se entrelaza con una crisis de abastecimiento que afecta gravemente a los vecinos desde 2023. El municipio, con apenas 200 habitantes censados, carece de agua potable en la red pública y depende del reparto de garrafas de agua embotellada, una cantidad que la oposición califica de insuficiente y cuya carga económica ha sido incluso llevada ante la fiscalía.

Frente a esta situación de escasez crónica, las cuatro explotaciones proyectadas por la empresa Explotaciones Ganaderas Estiche, del grupo Cincaporc, consumirían unos 100,6 millones de litros de agua al año, multiplicando por ocho el consumo de toda la población local. Además, las instalaciones acogerían a más de 22.000 animales simultáneamente y generarían más de 60 millones de litros de purines anuales, situándose algunas de ellas en el límite de espacios protegidos de la Red Natura 2000.

Este episodio se enmarca en una expansión masiva de la ganadería intensiva porcina en la provincia de Zaragoza durante las últimas dos décadas, donde la capacidad autorizada ha crecido un 81,5% desde 2005. La tramitación ahora suspendida evidencia el choque entre los intereses de las grandes corporaciones integradoras y la supervivencia de los núcleos rurales afectados por la despoblación y la degradación de sus recursos básicos.

Noticia generada y contrastada mediante fuentes múltiples. Puede contener imprecisiones; verifica siempre con las fuentes citadas.

Otros medios, otras miradas

Hipótesis

Detrás de este tipo de proyectos se vislumbra el beneficio directo de grandes corporaciones agroalimentarias y de propietarios de suelo rústico que capitalizan recursos públicos y naturales en declive, utilizando el argumento falaz de combatir la despoblación. En la práctica, el valor añadido de estas macrogranjas hiperautomatizadas no repercute en el tejido social local, sino en los márgenes de beneficio de las grandes integradoras porcinas mientras el territorio asume costes ambientales irreversibles como la contaminación por nitratos y el agotamiento de acuíferos.

Históricamente, el fenómeno de la concentración intensiva en el sector primario español sigue el patrón de la desregulación económica en zonas rurales de la España vaciada, donde la debilidad institucional de los pequeños ayuntamientos facilita la colusión de intereses entre cargos públicos locales y el agronegocio corporativo. Este modelo reproduce dinámicas de apropiación de recursos hídricos que ya se han observado en otras cuencas y comarcas agrarias del país, priorizando la producción industrial de exportación frente al derecho humano al agua de los residentes locales.

Las lecturas críticas señalan que la connivencia entre el poder político y los lobbies agroindustriales desvela una estructura de gobernanza donde las normativas ambientales y de conflicto de intereses quedan supeditadas a la rentabilidad del sector porcino, convirtiendo a las administraciones locales en merasgestoras de los intereses de grandes conglomerados económicos a espaldas de la ciudadanía.