La Organización de Naciones Unidas ha vuelto a poner el foco en la gestión de los fallecidos durante el conflicto en la Franja de Gaza. Según los informes presentados, los restos de familias enteras han sido desenterrados de entre los escombros como consecuencia de las operaciones militares, sin que se hayan garantizado los protocolos mínimos de respeto y preservación para los difuntos.
Este hecho se produce en un escenario de destrucción generalizada de infraestructuras y zonas residenciales. Los equipos de derechos humanos de la ONU señalan que la acumulación de evidencias sobre posibles crímenes de guerra sigue creciendo a medida que se accede a sectores previamente inaccesibles del enclave palestino.
En las operaciones y ataques continuados en el territorio, la población civil y sus bienes más básicos continúan sufriendo las consecuencias directas de la ofensiva. La falta de seguridad y de medios para realizar exhumaciones dignas agrava la crisis humanitaria y forense en la región afectada.
Este nuevo señalamiento por parte de organismos internacionales se suma a una serie de denuncias previas sobre la situación sobre el terreno, donde la persistencia de la violencia vulnera de manera sistemática los marcos jurídicos internacionales de protección en conflictos armados.
Esto ocurre apenas unos días después de [cinco-muertos-en-gaza-por-ataques-israelies-pese-al-alto-el-fuego-4469c0], y no parece casualidad dentro de la dinámica de operaciones que continúan afectando a la población y a su memoria colectiva en el enclave.