La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha publicado este miércoles su informe de previsiones económicas titulado 'Resistir shocks sucesivos', donde revisa al alza el crecimiento del producto interior bruto (PIB) español hasta el 2,6% para 2026 y el 1,8% para 2027. Sin embargo, el organismo sitúa a España como el país desarrollado donde los precios golpearán con más fuerza, proyectando una inflación media del 3,7% en 2026 y del 3,4% en 2027. La subida se ve impulsada por la persistencia del encarecimiento energético y los productos agrícolas.
En el plano internacional, el informe señala que la economía mundial ha mostrado resiliencia gracias a las reservas de petróleo y a las medidas adoptadas por los Estados, aunque advierte sobre los nubarrones en el horizonte. La prolongación del conflicto en Oriente Medio y la situación en Irán están acelerando los precios de la energía, mientras que una versión más severa de El Niño presiona fuertemente la producción agraria mundial. Todo ello ocurre en un escenario marcado por la expansión del sector tecnológico y las inversiones masivas en inteligencia artificial.
Entre los actores implicados destacan las potencias asiáticas, líderes en la cadena de suministros tecnológicos, y los gobiernos occidentales que deben gestionar los efectos secundarios de los conflictos geopolíticos actuales. Esto se conecta de manera directa con dinámicas globales previas, tal como se señalaba en Europa ante una nueva crisis energética por las guerras en Oriente Próximo, evidenciando que las tensiones en las rutas energéticas globales determinan de forma directa la estabilidad de las economías europeas.
Los intereses en juego son complejos y combinan la carrera por el dominio de la inteligencia artificial con la necesidad de asegurar suministros básicos de combustible y alimentos. Las emisiones millonarias de bonos corporativos por parte de las grandes tecnológicas para financiar infraestructuras de IA han elevado los tipos de interés a largo plazo a máximos de quince años, tensionando la deuda soberana y aumentando el riesgo de correcciones bursátiles si la productividad esperada no compensa el gasto.
Finalmente, la OCDE vuelve a situar a España como el país líder en el despliegue de medidas discrecionales para amortiguar el impacto del encarecimiento de los carburantes, registrando subidas en la gasolina y el diésel notablemente inferiores a las de economías como Alemania o Estados Unidos. No obstante, este esfuerzo fiscal contrasta con los persistentes problemas estructurales de competitividad y educación reflejados en sus informes, que exigen una mayor flexibilidad en las habilidades de los trabajadores frente a los vaivenes macroeconómicos globales.