El magistrado Juan Carlos Peinado cuelga la toga definitivamente tras cumplir los 72 años, la edad máxima permitida por la ley. Su trayectoria de tres décadas en la judicatura culmina con el cierre de la instrucción judicial abierta contra Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno, un proceso que ha dominado la atención pública durante los últimos dos años y medio.
La causa dirigida por Peinado ha generado una profunda división institucional. Entre los hitos del caso destaca su inédita declaración a Pedro Sánchez en el Palacio de la Moncloa, así como diversos requerimientos de documentación al Ejecutivo que incluyeron advertencias de posibles delitos de desobediencia y desencuentros con sindicatos policiales.
Por otro lado, la Audiencia Provincial anuló una veintena de sus resoluciones por considerar que vulneraban derechos fundamentales o carecían de la debida motivación. Estas decisiones judiciales cuestionadas contrastaron con el respaldo recibido por parte de los vocales conservadores del Consejo General del Poder Judicial, quienes archivaron las quejas presentadas contra sus actuaciones.
El magistrado, que accedió a la carrera judicial por el llamado cuarto turno sin oposición, ha sido frecuentemente señalado por sus excentricidades procesales y resoluciones de tono político. Mientras sus defensores en el ámbito judicial le han mostrado apoyo ante las críticas, sus detractores apuntan a un uso instrumental de la justicia.
Tras su jubilación forzosa publicada en el BOE, Peinado afronta una nueva etapa centrada en su defensa personal mediante la interposición de demandas contra políticos y periodistas, mientras que el Ejecutivo evalúa posibles vías legales ante las actuaciones del juez ya retirado.