Yadollah Javani, jefe de la oficina política de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán, anunció que el país pasará de una postura defensiva a una ofensiva, advirtiendo a sus adversarios que no pueden tomar por sorpresa a Teherán. Este movimiento militar se produce en un contexto de creciente tensión en el Golfo Pérsico y coincide con una notable desaceleración en el tráfico de buques de materias primas a través del Estrecho de Ormuz, por donde transita una quinta parte del petróleo y gas natural licuado del mundo. Datos de seguimiento de barcos de Kpler reflejan que el tránsito cayó drásticamente durante el fin de semana, pasando de 31 naves la semana anterior a apenas cinco el sábado y ninguna el domingo.
En paralelo a estas declaraciones, las autoridades iraníes y de Omán continúan negociando el establecimiento de una ruta de tránsito marítimo seguro en el Estrecho de Ormuz. El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmaeil Baghaei, señaló que el proceso ha sido complejo debido a las interferencias derivadas de las acciones militares de Estados Unidos e Israel. Baghaei también declaró que el memorando firmado con Washington el pasado 17 de junio ha perdido vigencia, acusando a la administración estadounidense de violar el acuerdo de forma sistemática y descartando que Teherán acepte plazos o presiones externas.
La escalada también ha tenido repercusiones físicas directas en la región con drones iraníes impactando en el Kurdistán iraquí, dirigidos específicamente contra la oficina del primer ministro y la residencia del jefe de inteligencia regional en Erbil, según denunció el propio Masrour Barzani. Aunque no se registraron víctimas mortales, el gobierno kurdo calificó el ataque de amenaza directa contra la estabilidad de la zona, donde operan tropas estadounidenses y refinerías internacionales.
Adicionalmente, el Ministerio de Exteriores iraní atribuyó la grave contaminación por vertidos de petróleo en las aguas del Golfo a décadas de presencia y guerras impulsadas por Estados Unidos, exigiendo compensaciones económicas de dimensiones colosales. Este cúmulo de tensiones se completa con la disputa diplomática abierta en torno a tres pilotos iraníes desaparecidos, a quienes Teherán considera prisioneros en Qatar tras una operación contra la base aérea estadounidense de Al Udeid, a pesar de las negativas oficiales de Doha.
Este endurecimiento generalizado de la postura iraní y los movimientos en Ormuz ocurren apenas unos días después de [iran-tacha-de-irrelevante-el-fin-del-plazo-del-memorando-de-negocio-con-ee-uu-320021], y no parece casualidad. La ruptura formal de los plazos diplomáticos coincide con una ofensiva diplomática y militar más agresiva que busca redefinir las reglas de juego en el golfo Pérsico frente a la presencia occidental.