Geopolítica · Actualizado 16/09/2026

Guterres urge reformar el Consejo de Seguridad ante la parálisis global

Las divisiones geopolíticas bloquean la capacidad de acción de la ONU frente a las crisis internacionales.

Guterres urge reformar el Consejo de Seguridad ante la parálisis global

Ilustración editorial de Sin Filtro — sin fotografía libre de derechos disponible para esta noticia.

El secretario general de la ONU, António Guterres, ha advertido que las profundas divisiones geopolíticas están impidiendo que el Consejo de Seguridad actúe de manera efectiva ante las crisis globales. Durante su intervención, exigió una reforma urgente de este órgano para evitar su irrelevancia en el tablero internacional.

El secretario general de la ONU, António Guterres, ha lanzado una dura advertencia sobre la parálisis que afecta al Consejo de Seguridad, señalando directamente a las profundas divisiones geopolíticas que dividen a las potencias globales.

Este organismo, diseñado tras la Segunda Guerra Mundial para garantizar la paz y la seguridad internacionales, se encuentra cada vez más incapacitado para dar respuestas rápidas y eficaces a los conflictos armados y las emergencias globales debido al uso cruzado del derecho a veto.

En el centro de esta crisis de gobernabilidad se encuentran las fricciones constantes entre los miembros permanentes del Consejo, cuyos intereses estratégicos y económicos chocan de manera sistemática en cada gran crisis regional, desde Europa hasta Oriente Medio.

La incapacidad operativa del organismo agrava la inestabilidad en numerosas regiones del planeta, donde las resoluciones quedan bloqueadas mientras la población civil sufre las consecuencias de los enfrentamientos armados y las sanciones multilaterales.

Esta situación de bloqueo institucional ocurre apenas unos días después de que la asamblea de la ONU presiona para ratificar el acuerdo sobre pandemias, evidenciando una tendencia generalizada donde los mecanismos multilaterales tropiezan una y otra vez con los intereses soberanos de las grandes potencias y las élites estatales.

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Otros medios, otras miradas

Hipótesis

Los principales beneficiarios de este bloqueo institucional son aquellas potencias con capacidad de veto que utilizan el Consejo de Seguridad como una herramienta de disuasión y protección de sus propios intereses geoestratégicos, paralizando cualquier resolución que afecte a sus aliados o a su propia esfera de influencia.

Históricamente, la arquitectura de la ONU ha reflejado el reparto de poder resultante de los conflictos bélicos del siglo XX, un diseño anacrónico que otorga a un reducido grupo de naciones la capacidad de vetar el consenso global y convertir al organismo en un foro de confrontación diplomática más que en un garante efectivo de la paz.

Desde una perspectiva crítica, se señala con frecuencia que la persistencia de esta parálisis no es un fallo técnico del sistema, sino un reflejo buscado del equilibrio de poder real, donde las élites globales prefieren mantener un foro inoperante antes que someter su soberanía o sus intereses económicos a una gobernabilidad verdaderamente democrática y vinculante a escala internacional.

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