La Comunidad Económica de los Estados de África Occidental (ECOWAS) ha respaldado formalmente el megroyecto del gasoducto offshore entre Nigeria y Marruecos a finales del pasado mes de julio de 2026. La construcción de esta infraestructura, presupuestada en 25.000 millones de dólares, tiene previsto arrancar en 2028 y recorrer más de 4.000 kilómetros a lo largo de la costa oeste africana para suministrar anualmente 30.000 millones de metros cúbicos de gas a la Unión Europea.
Este volumen representa aproximadamente una quinta parte del gas que Rusia solía enviar a la Unión Europea antes de la crisis energética desatada en 2022. Aunque menor en escala, el suministro servirá para aliviar la economía comunitaria con un coste que se prevé inferior al del gas natural licuado importado masivamente desde Estados Unidos tras las sanciones impuestas a Moscú.
En el centro de esta estrategia se encuentra Nigeria, socio oficial de los BRICS que ve reforzada su importancia diplomática y económica. Los lazos cada vez más estrechos entre Abuja y Washington bajo la administración Trump auguran un papel de mayor peso para el país africano, que podría configurarse como un gendarme regional por delegación de las potencias occidentales.
Expertos como el asesor Charles Majomi señalan que la infraestructura marca un cambio frente a los modelos tradicionales de extracción en África, donde los recursos son procesados en el exterior y devueltos a precios elevados. Sin embargo, analistas alternativos advierten que el verdadero trasfondo del proyecto es netamente geopolítico y busca blindar la influencia occidental en los Estados costeros de ECOWAS.
Este movimiento consolida un tablero de tensión internacional donde las grandes potencias compiten por los recursos energéticos. La expansión del bloque occidental hacia el oeste africano ocurre apenas unos días después de que Washington veta cargos clave en Irak mientras Teherán arma a las milicias, evidenciando que la reconfiguración de alianzas energéticas y militares sacude simultáneamente múltiples frentes globales.