Una operación internacional coordinada por la Guardia Civil, la Policía Nacional y Europol ha permitido desarticular una de las estructuras delincuenciales transnacionales más complejas y peligrosas detectadas hasta la fecha en el Mediterráneo. Las autoridades han detenido a 77 personas en España y a una en Argelia, considerándolas responsables de introducir de forma irregular a más de 2.000 migrantes en territorio español a través de 64 episodios documentados.
La investigación, iniciada en 2023, destapó una organización de origen argelino dotada de una extraordinaria capacidad operativa y una red de ramificaciones que se extendía por España, Francia, Portugal, Italia y Polonia. El entramado utilizaba embarcaciones de alta velocidad de gran potencia, valoradas en más de cinco millones de euros, para mantener un sistema de doble flujo que combinaba el tráfico de sustancias estupefacientes hacia el norte de África con el transporte de migrantes en los trayectos de retorno.
La estructura estaba férreamente jerarquizada y contaba con tres niveles funcionales diferenciados, desde la dirección estratégica hasta la logística, el suministro de armamento y la gestión financiera a través de testaferros. Los beneficios estimados de la organización superaban los 24 millones de euros, recursos que reinvertían en una compleja infraestructura tecnológica y de transporte que incluía sistemas de comunicación cifrada y pisos de seguridad.
Durante la operación, los cuerpos policiales intervinieron numerosas embarcaciones de gran eslora y detuvieron a los principales responsables encargados de planificar y financiar las actividades ilícitas. La red empleaba métodos de extrema violencia para proteger sus activos materiales, aleccionando a sus pilotos para enfrentarse directamente a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado durante las travesías en el mar.
Este duro golpe al crimen organizado en el Mediterráneo coincide con un escenario de máxima tensión migratoria y presión sobre las fronteras exteriores de la Unión Europea, como se ha evidenciado recientemente en contextos de crisis fronteriza. La dimensión transnacional de estas mafias pone de relieve la dependencia de los mecanismos de cooperación policial europea frente a estructuras delictivas altamente diversificadas.