La radiotelevisión pública valenciana À Punt se encuentra inmersa en una profunda crisis reputacional e interna tras las denuncias del Consejo de Informativos y diversos colectivos sindicales, que alertan sobre una deriva hacia el control político. Según las acusaciones internas, la dirección del medio está intentando convertir la cadena en un terminal mediático alineado con los intereses del Partido Popular de cara a los próximos procesos electorales.
El conflicto surge tras varios cambios legislativos impulsados en la Comunitat Valenciana que modificaron la estructura directiva de la empresa pública. Los trabajadores denuncian la presencia de perfiles con trayectorias en medios de líneas conservadoras en puestos clave de la dirección y los informativos, lo que a su juicio ha roto la pluralidad exigida a un servicio público de comunicación audiovisual.
Entre los principales motivos de tensión figura la alteración de contenidos, la reducción de espacios en valenciano y de programación cultural, así como la introducción de formatos externalizados a productoras privadas ajenas a la plantilla fija. Asimismo, se han cuestionado declaraciones emitidas en programas de la casa con descalificaciones hacia miembros del Gobierno central, lo que ha avivado el malestar entre los profesionales.
Por su parte, los responsables de los servicios informativos han rechazado las acusaciones de falta de neutralidad y han defendido la presencia de diferentes formaciones políticas en los espacios de actualidad. No obstante, las discrepancias internas han motivado la salida de varios profesionales acogiéndose a la cláusula de conciencia ante el cambio en la línea editorial de la cadena.
La situación actual evoca los momentos más críticos vividos bajo la extinta Canal 9 antes de su cierre en 2013, reflejando la vulnerabilidad de los medios públicos frente a los cambios de mayorías en las instituciones. Este hecho coincide con un clima político polarizado, donde la utilización de las herramientas de comunicación institucional vuelve a situarse en el centro del debate sobre la calidad democrática y la independencia informativa.