Las autoridades del Reino Unido investigan las piezas que no encajan en el supuesto complot ligado a Irán contra la base militar de Fairford, situada en el sur de Inglaterra. La policía antiterrorista examina las intenciones de cinco jóvenes británicos detenidos recientemente cerca de las instalaciones castrenses.
El primer ministro británico, Andy Burnham, aseguró este miércoles que existen indicios fuertes de que Irán jugó un papel en el incidente ocurrido este fin de semana. Sin embargo, tras la liberación bajo fianza de los sospechosos, la policía antiterrorista admitió que no encontró artefactos explosivos ni material suficiente para fabricarlos.
Las investigaciones revelaron que la primera llamada de alerta a la policía sobre el incidente fue realizada por uno de los propios detenidos. Los agentes interceptaron tres furgonetas que transportaban barriles de combustible y portaban un logotipo que imitaba a una empresa local de reparto de diésel.
La base aérea de Fairford ha sido utilizada por Estados Unidos desde la Segunda Guerra Mundial y este año fue autorizada para operaciones limitadas en el marco de la guerra de Irán. El presidente estadounidense, Donald Trump, se ha quejado de los límites impuestos por Londres a su uso, mientras la guardia revolucionaria iraní advirtió que cualquier base usada por Washington es un objetivo legítimo.
Este suceso se suma a la tensión geopolítica global, conectando de forma directa con movimientos previos en la región. Esto ocurre apenas unos días después de que EEUU redirige 125 barcos comerciales para blindar el bloqueo a Irán, y no parece casualidad en medio de la escalada de fricciones en Oriente Medio.