La organización de derechos humanos B'Tselem ha hecho pública una actualización sobre la situación en Cisjordania que detalla la muerte de 235 niños y adolescentes palestinos a manos de las fuerzas de seguridad israelíes. El registro abarca el periodo comprendido entre el 7 de octubre de 2023 y junio de 2026, e incluye además cinco casos específicos en los que la autoría directa se atribuye a colonos israelíes en la zona ocupada.
El desglose aportado por las fuentes señala que, de la cifra total, al menos 54 de estas muertes ocurrieron exclusivamente a lo largo del año 2025. Entre los datos más graves documentados por los observadores figura que la víctima de menor edad registrada durante ese periodo anual contaba con apenas dos años de vida, lo que evidencia el impacto de la violencia sobre la población civil más vulnerable.
Este contexto de violencia sostenida en Cisjordania se desarrolla en paralelo a la escalada generalizada en la región y coincide con otros episodios documentados de agresión y presión sobre la población local. Esto ocurre apenas unos días después de colonos israelíes agreden a equipo de NBC News y a una mujer en Cisjordania, y no parece casualidad dentro del clima de tensión en los territorios ocupados.
La presión sobre el territorio cisjordano no solo se manifiesta en incidentes armados aislados, sino que forma parte de un patrón continuado de operaciones militares y expansión de asentamientos. La persistencia de estas incursiones armadas mantiene a las comunidades locales bajo un régimen constante de confrontación y vulnerabilidad jurídica y física.
La gravedad de estos datos sitúa de nuevo el foco sobre la actuación de las fuerzas armadas y los colonos en los territorios ocupados, cuestionando la efectividad de los mecanismos de protección a la infancia en zonas de conflicto y la impunidad de las acciones armadas.