Geopolítica · Actualizado 02/09/2026

Alejandro Betancourt controlará el petróleo de Venezuela tras aliarse con Trump

El empresario vinculado al chavismo lidera la empresa que recibió la concesión de 17 campos petroleros.

Alejandro Betancourt controlará el petróleo de Venezuela tras aliarse con Trump

Ilustración editorial de Sin Filtro — sin fotografía libre de derechos disponible para esta noticia.

El empresario Alejandro Betancourt, previamente investigado por blanqueo y asociado al chavismo, ha obtenido el control de 17 campos petroleros en Venezuela tras alcanzar un acuerdo respaldado por la administración de Washington. La concesión incluye explotaciones con reservas estimadas en unos 65.000 millones de barriles de crudo.

El empresario Alejandro Betancourt se ha convertido en el máximo responsable de North American Blue Energy Partners (NABEP), la firma privada que ha recibido la concesión oficial para perforar diecisiete campos petroleros en territorio venezolano. Estos yacimientos concentran un volumen estimado en 65.000 millones de barriles de crudo, situando a la compañía en una posición de dominio absoluto sobre los recursos energéticos del país caribeño.

La adjudicación se produce tras una alianza estratégica con la administración de Washington, lo que marca un giro copernicano en la política exterior estadounidense hacia el sector energético venezolano. Hasta ahora, el entramado empresarial de Betancourt había estado bajo escrutinio internacional debido a investigaciones previas por blanqueo de capitales y sus vínculos históricos con las altas esferas del régimen chavista.

Este movimiento consolida un rediseño radical en la arquitectura de poder sobre los hidrocarburos en la región, subordinando el control estatal tradicional a corporaciones privadas bajo la supervisión directa de intereses norteamericanos. La operación se instrumenta a través de NABEP, posicionando a figuras previamente señaladas por la justicia en el centro operativo del nuevo modelo energético.

Esta reconfiguración geopolítica y económica guarda una conexión directa con hechos previos reseñados en el análisis internacional, tal como se advierte en el artículo venezuela-cede-a-ee-uu-el-control-petrolero-y-blinda-al-alejandro-betancourt, donde ya se perfilaba la inmunidad y el traspaso estratégico de los activos.

Asimismo, el avance de esta ofensiva petrolera dialoga de forma directa con lo expuesto en nueva-ofensiva-petrolera-en-venezuela-bajo-la-direccion-de-alejandro-betancourt, evidenciando que la consolidación de estas estructuras responde a una hoja de ruta minuciosamente planificada entre las élites financieras y políticas de Washington y Caracas.

Noticia generada y contrastada mediante fuentes múltiples. Puede contener imprecisiones; verifica siempre con las fuentes citadas.

Mapa del conflicto

Zona afectada
  • 🇻🇪VenezuelaCede el control de 17 campos petroleros y 65.000 millones de barriles de crudo a una empresa privada aliada con Washington.
Se beneficia
  • 🇺🇸Estados UnidosAsegura el control e influencia directa sobre los recursos energéticos estratégicos de Venezuela a través de corporaciones privadas.
  • 🇻🇪VenezuelaEl empresario Alejandro Betancourt y su entorno obtienen el control estratégico y el blindaje operativo del sector petrolero.
Queda expuesto
  • 🇻🇪VenezuelaPierde la soberanía efectiva sobre sus principales reservas de hidrocarburos frente a intereses corporativos extranjeros.

Lectura geopolítica de la redacción a partir de las fuentes citadas — no es una atribución oficial.

Otros medios, otras miradas

Hipótesis

Los principales beneficiarios de este movimiento son las corporaciones energéticas privadas aliadas con el capital estadounidense y el propio entorno de Alejandro Betancourt, que logra blindar su estatus y sus finanzas bajo una nueva pátina de legitimidad geopolítica. Detrás de esta operación se encuentran intereses de poder real orientados a asegurar el suministro estratégico y a reordenar los flujos financieros globales al margen de los marcos soberanos tradicionales.

Históricamente, el uso de figuras empresariales con pasivos judiciales como intermediarias en la privatización de recursos estratégicos bajo tutela de potencias extranjeras es un patrón recurrente en las políticas de intervención indirecta en América Latina. Desde las concesiones petroleras tuteladas en el siglo XX hasta los actuales procesos de recolonización económica, las grandes potencias han recurrido de forma sistemática a élites locales dispuestas a gestionar los activos a cambio de impunidad y protección internacional.

Los sectores críticos señalan que este tipo de acuerdos demuestran que las supuestas cruzadas anticorrupción o ideológicas de la diplomacia occidental suelen subordinarse de forma pragmática al control de los recursos energéticos críticos. En este escenario, la regeneración institucional o la transparencia democrática quedan relegadas a meros discursos de fachada, mientras los verdaderos centros de decisión financiera reestructuran el mapa del petróleo sin rendir cuentas ante las poblaciones afectadas.